miércoles, 11 de febrero de 2026

EL DÍA EN EL QUE EL ÁRBOL HABLO

 BUENOS DÍAS

Fecha: 11 de febrero

Tema: Taller de comprensión lectora

Desarrollo: Realizamos lectura no escritura de un hermoso cuento, con el cual realizaremos el taller

El día en que el árbol habló

En el patio de la escuela había un árbol enorme que nadie sabía exactamente cuántos años tenía. Algunos decían que más de cien. Otros aseguraban que estaba allí antes de que existiera el colegio. Sus raíces levantaban un poco el suelo y sus ramas daban la mejor sombra en los recreos.

Sin embargo, casi nadie le prestaba atención.

Todos pasaban corriendo a su lado: jugando fútbol, persiguiéndose o mirando sus teléfonos. Todos menos Tomás.

Tomás no era el más rápido del curso ni el más popular. Le gustaba observar. A veces se sentaba bajo el árbol a dibujar o a leer. Sentía que allí el ruido era diferente, como si el viento hablara en voz baja.

Un día, después de una fuerte tormenta, Tomás fue el primero en llegar al colegio. Encontro varias ramas caídas y hojas por todas partes. Se acercó al tronco y lo tocó con cuidado.

—¿Estás bien? —susurró, sintiéndose un poco tonto por hablarle a un árbol.

Entonces ocurrió algo que jamás olvidaría.

—He resistido tormentas peores —respondió una voz profunda y tranquila.

Tomás dio un salto hacia atrás. Miró a todos lados. No había nadie.

—Aquí arriba —dijo la voz.

El niño levantó la vista. Las hojas se movían suavemente, aunque ya no había viento.

—¿Tú… tú hablaste? —preguntó con los ojos muy abiertos.

—No todos pueden escuchar —respondió el árbol—. Solo quienes se detienen.

Tomás no sabía si estaba soñando, pero decidió escuchar.

El árbol le contó que había visto generaciones enteras de estudiantes pasar por ese patio. Había escuchado risas, secretos, promesas de amistad eterna y también palabras hirientes. Había sentido cómo algunos cuidaban el lugar y cómo otros arrancaban sus hojas por aburrimiento.

—Los humanos siempre tienen prisa —dijo el árbol—. Corren tanto que olvidan mirar.

—¿Mirar qué? —preguntó Tomás.

—Mirar de verdad. A los demás. A la naturaleza. A sí mismos.

En ese momento, Tomás recordó a su compañero Martín, a quien casi nadie elegía para los equipos. Recordó también cómo él mismo había guardado silencio cuando otros se burlaban.

—A veces es más fácil no decir nada —murmuró.

—El silencio también deja huella —respondió el árbol.

Antes de que sonara el timbre, el árbol añadió:

—No puedo moverme de aquí, pero tú sí. Cada persona es como una semilla. Puede crecer recta y fuerte… o torcerse si no recibe cuidado.

Cuando los demás estudiantes comenzaron a llegar, el árbol volvió a quedarse en silencio.

Tomás nunca contó lo ocurrido. Pero algo cambió. Ese día eligió a Martín para su equipo. Días después, propuso sembrar nuevas plantas en el patio. Poco a poco, otros comenzaron a hacer lo mismo.

El árbol no volvió a hablarle. No con palabras.

Pero cada vez que Tomás se detenía bajo su sombra, sentía que el viento sonaba como una voz que decía:

“Gracias por escuchar”.…

TALLER

1.Comprensión literal
¿Dónde ocurre la historia?
¿Quién es el protagonista?
¿Qué suceso extraordinario ocurre?
¿Qué mensaje le da el árbol a Tomás?
2.  Comprensión inferencial
¿Por qué crees que solo Tomás pudo escuchar al árbol?
¿Qué significa la frase “El silencio también deja huella”?
¿Qué representa el árbol en la historia?
3.  Comprensión crítica
¿Has vivido una situación en la que guardar silencio afectó a alguien?
¿Crees que las personas hoy “corren tanto que olvidan mirar”? Explica.
¿Qué mensaje quiere transmitir el autor?
4. Actividades creativas
Escribe una carta desde el punto de vista del árbol.
Inventa otro final para la historia.
Dibuja el árbol y escribe cinco valores que representa.
Escribe un diálogo entre Tomás y Martín después de la historia.